Empezar a estudiar relajado.
Relajarse consiste en disminuir la tensión "física
y mental" que por diversas razones pueda tener una persona.
La relajación física evita que los músculos,
debido a una situación nerviosa o al cansancio, estén
impedidos para realizar determinados movimientos. La relajación
mental evita que la mente esté ocupada en pensamientos ajenos
a aquello que quieres hacer.
Las ventajas de iniciar el estudio relajado son:
- No intentará resolver muchos problemas en poco tiempo.
- Podrá concentrarse mejor en la tarea que está haciendo.
- Estará abierto a cualquier aprendizaje nuevo.
No obstante, una excesiva relajación puede llevar al desinterés.
Existen ejercicios que ayudan a relajarnos.
Algunos de ellos son: respiración profunda, notar la pesadez
de las distintas partes del cuerpo, autosugestión o pensamientos
positivos.
¿Qué hacer cuando te resulta difícil
concentrarte?
En
ocasiones, se puede tener la sensación de estar perdiendo
el tiempo y no estar enterándose de lo que están haciendo.
Estar concentrado significa aunar todas las energías en una
sola tarea, es decir, permite disponer de tiempo para otro tipo
de trabajos o para el descanso.
Además, acabar los temas empezados facilita que podamos centrar
nuestra atención en la siguiente tarea sin tener que estar
pensando como acabar con los temas pendientes.
Algunas estrategias para mantener la concentración son:
- Ante problemas de cansancio: hacer pequeños descansos.
- Ante situaciones de tensión por temas sin resolver: acabar
los "problemas" pendientes.
- Ante situaciones de desmotivación: recordar las metas propuestas.
- Ante falta de interés: alternar la distribución
de las tareas.
- Ante monotonía o aburrimiento: cambiar de actividad o de
forma de realizar la actividad.
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