| Los
padres y los maestros necesitan colaborar hacia una meta común
y compartir las responsabilidades de la educación de los
niños a fin de trabajar juntos hacia el éxito de los
niños en la escuela.
Cuando los niños ven que ambos, padres y maestros se interesan
en su educación, ellos, los niños, se esmeran más
en sobresalir en sus clases. Una madre o un padre debe estar al
tanto del importante papel que desempeña en el aprendizaje
de sus hijos, y de cómo puede colaborar con la escuela.
Averigüe cuál es la mejor manera en que la escuela
puede ayudar a sus hijos. Comuníque al director y a los maestros
tanto sus preocupaciones, como las cosas positivas de la escuela.
Siéntase cómodo/a en la escuela. Las escuelas también
pertenecen a los padres. Informe al director y a los maestros sobre
las diferentes medidas que pueden adoptar para que los padres se
sientan más cómodos al participar en las actividades
escolares. Visite las aulas y a los maestros de sus hijos.
Participe en el diálogo y las actividades escolares. Participe
en las actividades que premian el progreso y el rendimiento de los
alumnos. Averigüe acerca de los reglamentos y planes de acción
de las escuela. Averigüe también sobre las reglas que
rigen la disciplina de los alumnos, y de los problemas de comportamiento
en la escuela. Por ejemplo, averigüe que sucede cuando un estudiante
falta o llega tarde a la escuela, o cuando se comporta mal en ella.
Participe activamente en la escuela. Por ejemplo, ofrézcase
como voluntario para ayudar a los maestros o vigilar los almuerzos
en el comedor de la escuela. Desempeñe el papel de líder
o de miembro del Concilio o Consejo Local de la escuela o de la
Asociación de Padres de Familia, o del comité bilingüe.
- ¿De qué manera puedo participar en la educación
de mis hijos a lo largo del año?
MANTENGA LA COMUNICACION ENTRE USTED Y LA ESCUELA
Asista a las entrevistas entre padres y maestros cuando la maestra
de sus hijos se lo pida.
Usted puede solicitar una entrevista con los maestros de sus hijos,
en el momento que usted lo considere necesario.
Lea y conteste las cartas que le envía la escuela sobre
el progreso de sus hijos, o sobre información de la misma.
Asista a la escuela los días que ésta asigne para
la visita de los padres de familia. De esta forma usted podrá
enterarse mejor sobre la vida de sus hijos en la escuela, de las
aulas de sus hijos y de los maestros.
Asista o participe en los eventos especiales de las escuela como,
por ejemplo, programas culturales o reuniones de la comunidad.
Solicite
entrevistas con los maestros de sus hijos o con el director de la
escuela, cuando usted lo considere necesario. Usted puede solicitar
la entrevista por teléfono o mediante una nota que sus hijos
lleven a la escuela. Pida discutir sobre el progreso de sus hijos
o sobre cualquier asunto relacionado a la escuela.
Ayude en la escuela a recaudar fondos para la escuela que le permitan
organizar paseos, excursiones u otros proyectos. Ofrézcase
de acompañante en los paseos o excursiones de las clases
de sus hijos.
Pregunte como puede participar en talleres relacionados a asuntos
familiares o talleres para padres o programas que la ayuden a participar
en mayor medida en la educación de sus niños.
AYUDE CON LA TAREA
Participe
en el aprendizaje de sus niños: revise como y cuando sus
hijos hacen las tareas.
Emplee algunas horas de su tiempo para estar con sus hijos, y revise
la tarea que sus hijos hacen en diferentes materias como matemáticas,
inglés, ciencias naturales o estudios sociales.
Pregunte a los maestros sobre el progreso de sus hijos en la escuela,
y averigüe qué es lo que necesitan aprender, a fin de
que usted pueda participar más activamente en su aprendizaje.
Avise a los maestros si sus hijos hacen o no las tareas o si tienen
, o no, problemas haciendo las tareas.
Responda a las preguntas que le hagan los maestros con relación
a las tareas de sus niños, o con relación al progreso
de éstos en cualquiera de sus cursos.
Acuda a otros miembros de su familia o vecindad para que ayuden
a sus hijos en su tarea cuando usted no esté disponible.
Solicite al maestro, o al ayudante de maestro, que ayude a su hijo
o hija en sus tareas cuando él o ella lo necesite fuera del
horario escolar.
Fuente: Center for Literacy
University of Illinois at Chicago
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Un rápido análisis nos permite afirmar que, hace unos
pocos años, las familias contaban con elementos de solidez
propios muy superiores a los actuales: tenían unas con, Ficciones
más profundas, mayor estabilidad, menor estrés, más
miembros y mayores oportunidades de interacción entre ellos,
etc.
En la actualidad, las familias, a pesar de sus mejores niveles de
formación y educación, están más afectadas
por influencias sociales negativas propias de la sociedad occidental
y son más débiles en su estructura, encontrándose
inmersas, en muchos casos, en problemas reales que afectan a su estabilidad.
Carencia de ideales claros de vida, dificultades de convivencia o
ruptura del matrimonio, etc. Esas familias necesitan más que
nunca ayuda en su acción educativa profunda, y deben encontrar
colaboración en el ámbito escolar, dentro de un marco
de confianza.
La peculiar relación existente entre escuela
y familia, exige de ellas una exquisita coordinación. Del
mismo modo, la necesidad de personalización para una verdadera
formación, y la reciprocidad de la relación establecida,
solicitan crecientes grados de participación y comunicación
entre ambas instituciones.
Una relación de confianza Padres y Maestros
Son los padres quienes gozan de esa relación de intimidad
única que exclusivamente se da en el seno de una familia
y que permite todo tipo de interrelaciones personales: de afecto,
ayuda, orientación, soporte, etc., que influyen y modifican
los comportamientos de todos sus miembros. Suele decirse que en
una familia todos educan y son educados.
Son, asimismo, los padres quienes están en mejores condiciones,
a causa de su cariño desinteresado, de conseguir el crecimiento
en autonomía de sus hijos y, por tanto, la madurez: un crecimiento
en libertad y responsabilidad que solamente es posible, de manera
armónica, cuando la familia soporta las decisiones personales,
con su mezcla de aciertos y errores.
Características de la relación Familia-Escuela
El principio de subsidiariedad es el que marca esta relación.
Es la familia quien tiene el derecho-deber de la educación.
Son los padres quienes tienen la posibilidad de decidir acerca
de las cuestiones esenciales: más, a medida que los hijos
son menores.
Son los padres quienes eligen el centro educativo, sobre todo en
las etapas de Educación Primaria y Secundaria. Ayudan a los
hijos también a elegir los amigos al situarles en determinados
contextos sociales, don, de se entablan las relaciones de amistad.
Son
los padres quienes, como consecuencia de su estilo de vida, relaciones,
conversaciones, juicios, etc., van creando una cultura familiar
que es clave en todo el proceso de maduración de la persona,
de tal manera que muchos de los referentes en la toma de decisiones
de las personas adultas se basan en actitudes y valores adquiridos
en los primeros años de vida.
Son los padres quienes gozan de esa relación de intimidad
única que exclusivamente se da en el seno de una familia
y que permite todo tipo de interrelaciones personales: de afecto,
ayuda, orientación, soporte, etc., que influyen y modifican
los comportamientos de todos sus miembros. Suele decirse que en
una familia todos educan y son educados.
Son, asimismo, los padres quienes están en mejores condiciones,
a causa de su cariño desinteresado, de conseguir el crecimiento
en autonomía de sus hijos y, por tanto, la madurez: un crecimiento
en libertad y responsabilidad que solamente es posible, de manera
armónica, cuando la familia soporta las decisiones personales,
con su mezcla de aciertos y errores
Y es al elegir la escuela cuando la hacen partícipe de sus
deseos, ideales, valores y objetivos educativos, aunque con frecuencia
no los tengan ellos mismos suficientemente definidos o explicitados.
Establecen los padres con la escuela una particular relación
de confianza, mediante la cual delegan autoridad, funciones, objetivos
familiares, etc., en la institución a la que confían
sus hijos.
La relación que se entabla entre familia y escuela es tan
peculiar que sólo cabe situarla en el marco de la confianza-
es la escuela, corno parte de la familia, una prolongación
suya, adquiriendo así su pleno sentido.
Esa relación de confianza es la que determina, matiza y
da forma al binomio familia - escuela, que debe estar marcado por
una actitud de responsabilidad compartida y complementaria en la
tarea de educar a los hijos. Ello implica una verdadera relación
de comunicación donde padres y maestros establezcan una vía
abierta de información, de orientación, sobre la educación
de los hijos, constructiva y exenta de tensiones por el papel que
cada uno de ellos desempeña.
En este sentido, la familia debe tener una actitud activa y participativa,
más allá de las aportaciones puntuales de información
sobre los hijos, en la medida que lo requieran los maestros: esto
es, trabajar conjuntamente en la orientación de la persona
en orden a un proyecto común de educación.
Si no se produce ese acuerdo previo sobre cómo y para qué
queremos educar a nuestros hijos, la disfuncionalidad en la relación
padres-maestros y en el mismo proceso educativo, estará asegurada.
Una escuela no puede limitar su actividad a los campos que sean
de su exclusivo interés, sin atender a las necesidades de
la familia. Esa peculiar relación de confianza-servicio es
característica de la escuela, particularmente en los niveles
de Primaria y Secundaria.
Fuente: Mariano del Castillo
Carmen Magaña
Instituto de Técnicas Educativos Actualidad Docente
CECE 5
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